Jóvenes de Catamarca denuncian haber sido brutalmente golpeados por la policía de la provincia, mientras que acusan de “persecución política” a dirigentes de organizaciones políticas y ambientalistas.
En diálogo con el diario El Esquiú, Pedro Saracho, apoderado del Partido Obrero (PO) en la provincia, relató que tanto él como las otras personas quedaron detenidas tras este operativo de los uniformados, pero aseveró que él tuvo además un “trato especial”.
Saracho explicó que el sábado a las 00.30 se encontraba caminando de regreso a su domicilio, luego de asistir a una reunión del partido, notó el gran despliegue de la policía que, con una combi y otros vehículos, se encontraba efectuando las aprehensiones en la vía pública.
“Yo vi que un policía le apuntaba con una Ithaca a un transeúnte y me acerqué para ver de qué se trataba”, relató el dirigente al mencionado matutino catamarqueño, agregando que cuando le pregunta al efectivo de Infantería sobre lo que estaba sucediendo, éste le responde “vos tranquilizate porque ya te vas”.
Sin embargo, un colega del primero se le acercó y manifestó reconocerlo: “Yo a vos sí te conozco, picarito. Sos de esos ambientalistas de Andalgalá y nosotros tenemos algo que arreglar”, le dijo el policía para luego trasladarlo con cerca de 40 personas más hasta la comisaría Séptima, donde recibió golpes de todo tipo y amenazas de muerte.
Según denunció, los uniformados lo mantuvieron 17 horas confinado, impidiéndole que se comunique telefónicamente con su familia o un abogado.
“Uno de los policías me puso el sobrenombre de ‘doctor’, porque, desde que nos detuvieron, hablé de nuestros derechos y exclamaba que lo que estaban haciendo es ilegal; pero fue peor, porque me tomaron de punto y cada vez que entraban me golpeaban”, relató el militante.
“A uno de los detenidos le apuntaban con una Ithaca en la cabeza y otro efectivo le bajaba el arma, señalándole la cámara que está instalada dentro de la comisaría. Nos amenazaron todo el tiempo”, aseguró Saracho.
“No puedo dejar de pensar que esto se trata de una persecución política”, reflexionó el joven, ya que, al dejarlo en libertad, uno de los policías le habría espetado: “Te vuelvo a ver en una manifestación y te volvemos a agarrar, pero de esa no vas a salir”.
En su presentación antela Unidad Judicial Nº 7, el joven pidió que se secuestren las filmaciones de las cámaras internas de la comisaría, que, según asevera, captaron toda la tortura a la que se vieron expuestos los jóvenes desde las 0.30 hasta las 19 del sábado, cuando fueron liberados.
Una comisaría sospechada
Asimismo, el joven recordó que no es la primera vez que han sucedido hechos de esta naturaleza en esta dependencia policial.
“Este tipo de accionar le costó la vida a Diego Pachao”, recordó en referencia al muchacho que falleció a principios de 2012 presuntamente por una paliza policial que habría recibido en ese ayuntamiento.
Sin embargo, el caso está impune: la versión oficial indica que murió como consecuencia de una importante herida en su cráneo que habría sido producto de varios golpes en la cabeza, durante una supuesta gresca callejera. Varios son los sectores que destacaron las múltiples contradicciones que poseería la investigación que se desarrolló para esclarecer el hecho.


