Ciudad

Desactualizado boletín

El Boletín Oficial de la ciudad publica disposiciones gubernamentales hasta con dos años de retraso.

Es el caso de  la disposición Nº 643/DGIUR/09, firmada el 24 de julio de 2009, pero publicada en el Boletín Oficial del 19 de mayo de 2011.En su oportunidad, los concesionarios de la Confitería Módena, local habilitado para funcionar como “restaurante, cantina, casa de lunch, café, bar, despacho de bebidas, whiskería, cervecería, confitería, auditorio, sala de espectáculos”, situado en avenida Figueroa Alcorta 2270, solicitaron una ampliación de la superficie del recinto para incorporar a las actividades mencionadas un “Local de Baile Clase C”.Antonio Ledesma, director de Interpretación Urbanística,  que responde al subsecretario de Planeamiento porteño, Héctor Lostri, dispuso, luego  de analizar diversos informes y dictámenes emitidos con anterioridad por su repartición, incluso varios años antes, la autorización para que el salón de baile funcione en el lugar, que queda frente a la Facultad de Derecho.Para desarrollar las actividades danzantes, se limitó ese uso al 20 por ciento de la superficie del bar que la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes entregó en concesión a la empresa Módena Auto Sport SA el 6 de julio de 2004.Cabe acotar que el  restaurante tiene una extensión de 1.164,64 metros cuadrados, por lo que se podrían destinar a la actividad bailable unos 232 metros.Pero tanto el  bar Módena,  como el Museo Nacional de Bellas Artes, están ubicadas en un predio catalogado como Urbanización Parque, por lo que algunas cláusulas de la Disposición Nº 643/DGIUR/09, que autorizó el funcionamiento del local bailable, son, discutibles.El  funcionario que firma la disposición expresa que “se contempló las actividades de esparcimiento que se desarrollaban en el predio, teniendo en cuenta que un auditorio y una sala de espectáculos son lugares en los que se puede plantear tranquilamente la actividad de bailar”.Lo sugestivo es que después de lo ocurrido en Cromañón, el Gobierno porteño, contrariando su casi absoluta flexibilidad anterior,  pasó al extremo de la ultra exigencia y clausuró cientos de locales bailables y de lugares en los que se realizaban recitales, entre ellos, muchos ubicados en clubes de barrio.Para volver a ser habilitados, a algunos de esos clubes el Gobierno porteño les exigió encarar obras de importancia, en tanto que otros jamás volvieron a albergar fiestas y recitales en sus instalaciones.Los locales que sacaron ventaja para conseguir las habilitaciones correspondientes fueron los que tienen un objetivo comercial, que cuentan con capital excedente para invertir en la satisfacción de las nuevas exigencias, contrariamente a los que tienen un fin social y comunitario, que por falta de adaptación y de dinero, quedaron fuera de toda posibilidad.El director general de Interpretación Urbanística, de todos modos, exigió, con atenuada severidad, a “los interesados que lo autorizado caducará de pleno derecho en el caso que se transfiera el fondo de comercio”.Con carácter excepcional existe una figura legal que, en el área de los usos comerciales permitidos según la nomenclatura urbana, tipifica a las actividades que se desarrollan en una zona en la que no están permitidas y se utiliza cuando, después de autorizada una actividad en un lugar, se cambió la zonificación o nuevas reglas de juego la prohíben en esa zona y se  llama “uso no conforme”, es decir que para  no perjudicar una actividad económica que ya existía, se le puede permitir que siga funcionando bajo esta figura ”. Sin embargo, éste no sería el caso de Módena, ya que la actividad que se le quiere dar a la ampliación que se le hizo no debería haber sido autorizada porque el bar está situado en una zona previamente tipificada como Urbanización Parque. Pero al ya haber sido habilitada por el GCBA, si el Estado porteño decidiera dar marcha atrás y prohibir el funcionamiento de la actividad bailable, el concesionario podría iniciar acciones legales, reclamando por el cambio en las reglas de juego.Esto tal vez pueda explicar el porqué de la demora de una resolución gubernamental, en la publicación del Boletín Oficial.