En los boliches y los pubs porteños se fuma, pese a que está prohibido, y esto puede comprobarse con dar una simple recorrida por los mismos. Así lo aseguran las ONG que luchan contra el tabaco, y también lo dicen los vecinos en las encuestas. Y lo reconocen los empresarios de la noche y funcionarios del gobierno porteño. Sin embargo los inspectores dela Ciudad parecen no ver el humo porque, el año pasado, levantaron apenas un acta por cada 112 inspecciones. En más de 13 mil operativos de control hechos en 2011 a locales nocturnos, los agentes dicen haber detectado humo en sólo 118 casos, y por eso apenas clausuraron 12 locales. Esto representa una cantidad mínima frente a las casi 600 actas y más de 100 clausuras realizadas en 2008, año desde el cual estos números no paran de bajar. Así lo admitió la Agencia Gubernamental de Control (AGC), el organismo a cargo de las inspecciones. Javier Ibáñez, director ejecutivo del organismo, la interpreta que esta baja se debe a que en general, “la gente respeta cada vez más la prohibición”. Y esto incluso en los boliches bailables, donde admite que es “más difícil controlar”, pero cree que “también está bajando la tendencia”. Sin embargo, frente a esta visión se plantan quienes consideran que en los boliches se sigue fumando como antes y que, en todo caso, hubo un “relajamiento” en las inspecciones. “No es que la ley se respete más. Lo que pasa es que los controles han ido disminuyendo, y la gente se fue acostumbrando”, replica Marta Angueira, coordinadora del Programa de Prevención y Control del Tabaquismo del gobierno porteño. La funcionaria agrega que “en boliches y pubs es difícil, ahí se sigue fumando”. Esta misma percepción aparece en encuestas. En 2010, en un sondeo telefónico hecho a más de 1.500 vecinos como parte del proyecto Buenos Aires Libre de Humo, el 63,9% contestó que la ley “se cumple a veces” y el 9,6% opinó que “no se cumple nunca”. Frente a esto, los empresarios de boliches admiten que la prohibición suele violarse, pero aseguran que no es por mala voluntad de los dueños. “Uno trata de que la gente no fume, pero a veces resulta imposible evitarlo”, sostiene Jorge Becco, titular dela Cámara de Empresarios de Discotecas dela Ciudad. Estoa pesar de que la ley establece que es responsabilidad del comerciante garantizar el aire puro. “El que falla es el organismo de control, y por eso al foco habría que ponerlo ahí”, señala Irma Gerch, coordinadora del Programa Libre de Humo de Tabaco de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. Allí reciben quejas de vecinos, intentan convencer al infractor y, si no cambia de actitud, derivan el caso a la AGC. “Pero ellos no siempre responden rápido”, lamenta Gerch, quien ve en el organismo una “falta de compromiso real con el cumplimiento de la norma”.
No multan ni clausuran locales donde se fuma
En la mayoría de las discotecas se sigue fumando pese a que en 2011 se hicieron 13 mil inspecciones en locales nocturnos, pero sólo detectaron 118 infracciones y apenas se clausuraron 12 lugares. Aunque está prohibido, los boliches que no respetan la ley antitabaco casi no reciben multas.


