«Descendí al infierno” La frase del defensor adjunto del Pueblo de la Nación, Juan José Mínguez, hizo referencia a su visita al Hospital José T. Borda, la semana pasada, donde corroboró la grave situación del neuropsiquiátrico que atiende a 720 personas.
Alejandro Jorge, de la Asociación de Médicos Municipales, respondió que “el tendido eléctrico no resiste el consumo para conectar estufas o termotanques eléctricos: el otro día estuvimos cinco horas sin luz en la guardia”.
Mínguez agregó que “el sitio de las calderas no funciona hace años (el lugar también se destinaba al lavado de ropa) y mencionó “la falta de colchones ignífugos, que en abril provocó un incendio y la muerte de un paciente. Ya hubo una tragedia, el riesgo es muy grande y el grado de exclusión de esta gente está más allá de los límites imaginables.”
Trabajadores, profesionales, internos y ex pacientes marcharon frente a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad en reclamo de insumos esenciales, aumento presupuestario, refacciones edilicias y mayor seguridad, además de la falta de gas que padecen desde hace un mes.
Durante la marcha, Cristian, paciente externado, reclamó: “Nos estamos muriendo de frío, no pedimos más que las cosas básicas: gas y agua caliente.”
En la marcha estuvo también presente el legislador Francisco Nenna quien denunció que el plan de Macri “es deshacerse del Borda para emprender proyectos inmobiliarios”.
Según Mínguez, “es impensable trasladarlo a otro lugar. Esto es una especie de apartheid social: 700 ciudadanos que viven en condiciones límites”.



