La creación de un Instituto de Evaluación “externo” presupone, en un gobierno de corte neoliberal como es el de la Ciudad, la concesión de un buen negocio para consultoras nacionales e internacionales que lucrarán con la educación de los habitantes de la ciudad, desentendiéndose completamente de las mejoras en las condiciones laborales de los docentes y de los estados edilicios de las escuelas, sin los cuales no habrá mejora de la “calidad educativa” a la que hace mención el proyecto de ley.
Recordamos también que, actualmente, la evaluación es parte de nuestra práctica pedagógica cotidiana y como tal se lleva a cabo en las distintas instancias de la estructura educativa, abarcando todas sus aristas y facetas, por consiguiente reiteramos que lo necesario es optimizar la aplicación de los recursos ya existentes para alcanzar el objetivo de la mejor educación para todos nuestros alumnos.
Por el contrario, el Instituto que se pretende crear promueve la superposición de funciones y debilita la estructura del sistema educativo y sobrecarga el presupuesto innecesariamente.
Rechazamos la creación de un Instituto de Evaluación porque implica:
Ø una evaluación externa al sistema educativo, que pone en manos de tecnócratas los proyectos de evaluación la que será estandarizada y vinculada a un ranking que determine escuelas de primera y de segunda,
Ø que genera superposición de funciones,
Ø que fomentará un ámbito de competencia mas que de la cooperación y trabajo conjunto entre los docentes,
Ø que debilita la estructura del sistema.

