«Con un valor de 1,10 pesos (el boleto) no se puede mantener nada de lo que ocurre en una red de subterráneos y va a ver un mejoramiento de la tarifa», indicó Piccardo, uno de los funcionarios que lleva adelante la negociación con la Casa Rosada por la transferencia del servicio.
Sin embargo, indicó que a pesar del aumento «se puede identificar el 10, 15 o 20 por ciento de la gente que no puede pagar más y se le va a permitir que se le subsidie el transporte en su tarjeta personal».
«Pero no a todo el mundo que no lo necesita. Eso es dirigir los recursos del Estado para los que más lo necesitan», subrayó Piccardo en declaraciones radiales.
Sobre la reunión del viernes con autoridades nacionales, el titular de SBASE explicó que uno de los puntos más importantes de la transferencia será la «renegociación del contrato con Metrovías», que está «suspendido por la emergencia económica», por lo que «se acordó un traspaso que sea pausado, pautado y programado».
«El usuario es el gran beneficiado del traspaso porque no se podía pensar una administración del subterráneo con dos cabezas. SBASE hace las obras nuevas en la red y todo lo que es el servicio de subterráneo lo hace el Estado nacional», indicó Piccardo.
Y agregó que «el Gobierno tomó como objetivo mejorar la frecuencia de las líneas B y D, que es de 3 minutos y quieren llevar a los 2 minutos y 15 segundos», por lo que «la gente va a viajar más cómoda y va a esperar menos».
Sin embargo no estimó que esto ocurra con la línea A que también transporta un gran caudal de pasajeros.
«Estamos muy preparados para recibir el traspaso pero no esperábamos que fuera tan rápido», reconoció el responsable de la empresa del Gobierno de la Ciudad que estudia, diseña y realiza los planes de expansión de la red de transporte subterráneo, que destacó otras problemáticas que pueden provocar este nuevo escenario.
«Estoy también preocupado por todas las inversiones que hay que hacer en los próximos diez años para mejorar el servicio. Santiago de Chile tiene una frecuencia entre tren y tren de minuto y medio, mientras que en Buenos Aires es de 3 minutos. Y para revertir eso, es necesario invertir», destacó Piccardo.
«Soy muy optimista porque percibimos que se creó un espacio de confianza y buena fe en la reunión del miércoles. Tanto el Gobierno de la Ciudad como el de la Nación han tenido el respaldo de un enorme caudal de votos y hay que responder con acuerdos y soluciones que mejoren la forma en la que la gente viaja en los subterráneos».
Por su parte, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, admite que sin subsidios del Ejecutivo nacional habría subas en el pasaje de subte.
El boleto podría aumentar de 1,10 a “3,30 ó 3,40 pesos” si se eliminan los subsidios del ejecutivo nacional.
Aseguró estar predispuesto para “poner el hombro y trabajar” en la transferencia de la administración del sistema de subterráneos a la órbita capitalina, aunque advirtió que el traspaso debería realizarse con sus recursos porque “hoy la plata no la tenemos”.
“Siempre estamos contentos de ayudar y trabajar en conjunto en algo tan central como el transporte público en la ciudad de Buenos Aires”, sostuvo el mandatario comunal.



