Ciudad

Vuelven los shows de rock en River y los vecinos tiemblan

El recital de Chili Peppers, del 18 de septiembre, tendrá público de pie en el campo. La Justicia revocó un fallo que lo prohibía y por decreto se traslada los controles a los organizadores. Para los vecinos de Nuñez, es el regreso de las vibraciones que ocasionan daños en los edificios del barrio.

Lo que es inentendible es que este concierto marca la vuelta del público parado en el campo de juego, lo que el propio Gobierno prohibió el año pasado. Desde la Agencia de Protección Ambiental dicen que se permitirá público parado esta vez “porque Syberia, la productora contratista del club que se hizo cargo luego de que se rescindiera el contrato con T4F, se comprometió a realizar una prueba durante el primer recital con espectadores de pie en el piso “que ha demostrado mayor grado de mitigación”.“Nos sentimos desprotegidos porque en el Gobierno no nos dieron respuesta”, dice Liliana Daloia, de la Red Alerta Núñez, que junto a la Asociación Civil Vecinos de Belgrano encabeza la protesta, y agrega que mientras en River “se excede la capacidad, vemos como las rajaduras de las casas son cada vez peores”.Cabe recordar que en diciembre de 2009 y enero de 2010 se llevaron a cabo pruebas durante los recitales de AC/DC y Metallica. El estudio, a cargo de la Facultad de Ingeniería de la UBA y con la presencia de los jueces, arrojó que las vibraciones cubren un radio de hasta 3 kms de la cancha, sobre todo en los edificios de más de diez pisos, y que estaban muy por encima del límite permitido. En el show de Bon Jovi del 3 de octubre, con espectadores sentados en el campo, se cumplieron los parámetros. Desde ahí, el gobierno de Macri acordó que solo se realizarían conciertos con sillas en el césped. Aunque el estudio aclaraba que las vibraciones no generaban daños estructurales en las construcciones, los vecinos lo ponen en duda y dicen que está incompleto. Según dicen, “esto es sedimento, no es suelo”. “A nosotros nos asesoran los mejores ingenieros del país”, agrega, y sostiene que la clave está en la “frecuencia natural”, un tipo de vibración que el Estado no mide. “La AFA está adherida a la Normativa Internacional de Estadios, que dice que un lugar está apto cuando esa frecuencia esta entre 3,5 y 6, pero no menos. Según las mediciones que nosotros encargamos, el de River es de 2,4.” El año pasado, el Ejecutivo local convocó a 200 jóvenes “pogueros” al Monumental para realizar estudios de impacto en siete superficies diferentes, y solo una de ellas, la de pasto sintético, disminuyó las vibraciones en un 50 por ciento, pero superó los límites permitidos. Además, ese material no protege el césped del campo de juego.“La Constitución dice que para habilitar, tiene que estar el informe de Impacto Ambiental, que lo otorga la Agencia de Protección Ambiental, pero ahora las habilitaciones las da la dirección General de Habilitaciones y Permisos, que es la que habilita los boliches”, aseguran y  “La última disposición permite que si un ingeniero contratado por el organizador dice que el lugar está preparado, el recital se hace, incluso con gente parada en el campo”. Esto fue posible luego de que un fallo de 2010 de la Sala 2 revocara la cancelación de conciertos, dictaminado anteriormente por la Sala 3. “Nunca se vio que un Sala revoque el fallo de otra.” En febrero de 2011 el Ejecutivo reformó la normativa y se trasladó la responsabilidad de los estudios a ingenieros contratados por los organizadores. Por su parte, la empresa Pop Art., organizadora del show, manifestó no tener nada que decir al respecto.Mientras tanto, los vecinos siguen esperando que el Tribunal Superior de Justicia falle en esta problemática y dicen: “Se excusan diciendo que el Gobierno permite los conciertos y que ellos no lo van a contradecir.” Los reclamos ya cuentan con la recusación de nueve jueces contravencionales, un pedido a la Legislatura para que dicte la emergencia ambiental y una resolución de la Defensoría del Pueblo, que pidió la suspensión de los recitales.Además, presentaron en 2010 una denuncia penal contra el Gobierno de la Ciudad ante el Juez Alberto Baños que aún hoy es la  que siguen impulsando.