Sociedad

El recuerdo de la sobrina nieta

La sobrina nieta de Eva Perón, Cristina Alvarez Rodríguez, habla sobre su vinculo afectivo con su tía abuela, Eva Perón, de la que hoy se cumplen 59 años de su fallecimiento.

Cristina Alvarez Rodríguez es actual ministra de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires, candidata a segunda Diputada Nacional por el FPV en representación de la Provincia de Buenos Aires, vicepresidenta del PJ bonaerense y presidenta ad honorem del Museo Evita. – «Para mí, hablar de Evita es un hecho cotidiano y natural porque soy su pariente y la recordamos desde que tengo uso de razón. Es muy impactante porque muchas veces la gente se acerca con mucho cariño para que yo pueda transmitirle a mis mayores ese amor incondicional por Evita a lo largo de las generaciones. Incluso hay mucha gente joven que me dice «vos tenés la sangre de Evita». Y se acercan, queriendo de alguna manera, también tocarla a ella. Recibo muchos homenajes a Eva, que yo siento y transmito a mis padres, a sus hermanas, a mi madre y a mi abuela cuando estaba viva. Me gusta compartirlo porque siento que son pequeños actos cotidianos en homenaje a tanto amor que ella dio y nos lo transmiten a nosotros».- «La figura de Evita es muy fuerte, conmovedora y única en la historia social y política de la Argentina. Ocupa el lugar de las mujeres-madre, en términos de fundadoras de espacios y oportunidades para muchas otras mujeres. Y cuando en el peronismo han aparecido muchas otras mujeres que son protagonistas, es muy natural la comparación. Y cuando esas mujeres se dedican a la ayuda social, naturalmente es más frecuente decir que se parece a Evita. Pero en realidad creo que cada una ocupa un lugar único. Esta mañana estuve en Baradero con Alicia Kirchner y ella ocupa ese lugar de Desarrollo Social con una calidad enorme y con su propia personalidad. Igual que nuestra presidente Cristina, son mujeres que ocupan su lugar con voz propia. Eva para todas nosotras es una referencia ineludible, hasta para aquellas mujeres que hacen política desde la oposición. Hemos escuchado a muchas mujeres de otros partidos que la recuerdan y que se inspiran en ella».- «Hay lugares para recordarla como su tumba. También el monumento que está enfrente de la Biblioteca Nacional, donde antes estaba la residencia presidencial que aquel gobierno de la mal llamada Revolución Libertadora demolió porque ahí habían vivido Perón y Evita, ahí ahora hay un monumento muy lindo. En el Museo Evita, en calle Lafinur y Las Heras y también en el Museo del Bicentenario, recientemente inaugurado. Los turistas extranjeros buscan lugares para reencontrarse con Evita y con Perón. Y buscan hacerlo porque en el mundo eran muy pocas las mujeres protagonistas. Estaba Golda Meir, que era ministra israelí, Eleanor Roosevelt, de Estados Unidos e Indira Gandhi. Pero no había tantas que fueran tapa de los diarios, como lo fue Eva en su viaje a Europa y el impacto que tenía en toda América Latina. Lo palpamos cuando vamos al exterior, como hemos ido con la presidenta a Los Angeles con una muestra en el Bowers Museum of Cultural Art interesantísima o hemos estado también en el Costume Institute en Nueva York, también en Frankfurt o cuando vamos a las muestras en el interior, como vamos a estar ahora en Chaco con el gobernador Capitanich. Allí la gente se nos acerca por distintos motivos, pero siempre está presente un grado de admiración y de mucho respeto a alguien que hizo un lugar grande para todas las mujeres en un época en que era muy duro ser mujer y donde se recibían muchas críticas cuando una quería ser protagonista».-«Historias de Evita tengo a través de los relatos de mi abuela, Blanca Duarte de Alvarez Rodríguez, de mi tía Erminda y de mi bisabuela Juana Ibarguren, que pude conocer. Son relatos que tienen que ver con la más pequeña de la casa, que era Evita, entre cinco hermanos a los que su madre llamaba «la pequeña tribu», porque vivían en Los Toldos cerca del Cacique Coliqueo. Es la hermana menor que con el paso del tiempo se convirtió en la más importante y la más grande por siempre en la familia. Por eso los relatos son siempre de juegos de infancia, de alegría, de mucho amor y de compartir una vida en familia que siguió hasta el día de la muerte de Evita con sólo 33 años. Son recuerdos de afecto».-«Para tomar contacto con la vida de Evita me parece importante la obra de Felipe Pigna, me parece que para los más jóvenes es una muy buena aproximación porque tiene todas las características de lectura bien aggiornada al día de hoy para que puedan acercarse los pibes. Y también el Museo Evita de calle Lafinur y Las Heras, para que se acerquen a ejercer el juicio crítico recorriendo la vida de ella, de una mujer que en sólo siete años de vida pública hizo todo lo que hizo, con su Fundación de ayuda social, con el voto femenino y, por sobre todas las cosas, con darnos este espacio que nos permite tener hoy a una mujer presidenta de la Argentina».

Fuente: Radio 10