El autódromo de La Plata, el Mouras, una vez más fue testigo de otra gran gesta de Mauro Giallombardo: su consagración como campeón de Turismo Carretera. El piloto de Bernal, en su segundo año en la división más popular, se sumó a su rica historia y es el nuevo rey.
Su corto pero exitoso camino en categorías de ACTC se inició en 2007, con su debut en TC Mouras. Con apenas 18 años en 2008 se coronó en su segunda temporada, y pegó el salto al TC Pista al año siguiente, donde también en su segundo año en la telonera se quedó con el certamen. Ambos títulos los logró gracias a la atención del equipo de Alejandro Garófalo.
Sus condiciones como piloto áspero pese a su juventud rápidamente lo pusieron en primer plano y una vez catapultado a la Máxima empezó a despuntar como gran talento de la tribu teceísta. El año pasado se metió a la Copa de Oro, pero se vio envuelto en la polémica por ayudar a Néstor Girolami a clasificarse al Play Off. Amargado por resignar incluso su primera victoria, prometió tomarse revancha.
Vaya si le llegó rápido el premio a la Rana, que tuvo su primer festejo en aquel fin de semana fatídico de Balcarce y tampoco pudo celebrar. Difícilmente pueda olvidar jornadas de tanta intensidad emocional, y la redención para él llegó en La Plata, donde tantas otras veces subió a lo más alto como este domingo, con el broche de la Copa de Oro.
Le faltaba la victoria, pero la confianza era infinita. Aún quedaba una fecha, pero se tenía fe porque al Mouras se lo conoce como la palma de su mano. El viernes dio la primera muestra de su aplomo, cuando marcó la pole con una vida de diferencia sobre sus rivales. El sábado nadie pudo bajarlo, y el primer paso ya estaba asegurado: la clasificación y los puntos eran suyos.
El domingo, las series prácticamente marcaron lo que ya estaba al caer. Giallombeta se adjudicó su parcial con mucha autoridad, además de ser el más rápido por lo que se ganó la pole para la final, y sus rivales empezaron a caer desde esta instancia. En la carrera sucedió algo similar, con un dominio total de punta a punta y sus competidores con posibilidades se fueron quedando afuera.
Juan Manuel Silva (Ford) no le discutió en la partida y le dejó servida la punta. Progresivamente fue extendiendo la diferencia sobre el Pato y Diego Aventin (Ford), mientras que Guillermo Ortelli (Chevrolet), que también necesitaba el triunfo, debió batallar durante 17 vueltas para desembarazarse del Pumita. Luego dio cuenta del chaqueño, pero el Séxtuple no pudo revalidar su cetro, aunque fiel a su estilo buscó hasta el final en la persecusión al líder.
Del resto de los coperos, Néstor Girolami se quedó en la tercer vuelta por problemas en su Torino, Agustín Canapino (Chevrolet) emergió desde el decimosexto lugar y escaló hasta el noveno puesto, pero un neumático se rompió en plena recta y lo dejó a pie en la vuelta 15. Norberto Fontana (Torino) se tocó con Christian Ledesma (Chevrolet) por el séptimo puesto y el arrecifeño se despistó y Juan Bautista De Benedictis (Ford) llegó quinto, aunque sin contundencia.
El podio estuvo cargado de emotividad. Mauro compartió el festejo inicial con dos campeones de la talla de Guillermo Ortelli y Juan Manuel Silva, netos exponentes del TC en las dos marcas más representativas. El pibe le dio rienda suelta a la emoción, y sus lágrimas brotaron aún más fuerte cuando recordó a Guido Falaschi con una bandera y le dedicó su logro a la vez que le agradeció por acompañarlo desde arriba.
Detrás de los tres mencionados completaron Diego Aventin, Juan Bautista De Benedictis, Juan Marcos Angelini (Dodge), Christian Ledesma, Emiliano Spataro (Dodge), Próspero Bonelli (Ford) y Gabriel Ponce de León (Ford). Así, la temporada 2012 llegó a su fin, con una nueva alegría para los del Óvalo, la número 38 del historial y de la mano del nuevo ídolo de la hinchada azul, Mauro Giallombardo. Salud, campeón.
Fuente: Corsa

