En el marco de la 3° edición de la campaña Amo mi café, la Cámara Argentina de Café presentó las últimas tendencias en el mundo del café y los beneficios que proporciona a la salud el consumo de esta bebida.
El café, la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua, está también en la lista de las bebidas que complementan la alimentación saludable, junto a los 5 grupos básicos de alimentos para la buena salud (sustancias grasas, lácteos, carnes y huevos, frutas y verduras, almidones). En el mundo se estima que se consumen más de 2.500 millones de tazas por día. Entre sus propiedades, el café de forma natural, mejora la concentración y contiene antioxidantes.
En la última década, el consumo de café a nivel global mostró un marcado dinamismo: en el 2011 el café logró un récord de 8.34 millones de toneladas. Esto sería un crecimiento medio anual de 2.4% desde el 2001. Los números a futuro también son alentadores: según datos de la Organización Internacional del Café (ICO, por su sigla en inglés), la demanda de granos podría alcanzar hasta 10.2 millones de toneladas en el 2020. Los principales consumidores de café en el mundo son Estados Unidos y Brasil, que participan con 15.9 y 14.1% de la demanda mundial, respectivamente. En Argentina, el consumo anual es de 1kg. por persona.
Un aliado a la hora de mejorar la concentración: ¿Quién puede negar que un café por la mañana ayuda a disminuir la somnolencia matinal y comenzar mejor el día? Esto sucede dado que sus componentes químicos son capaces de aumentar la atención y la capacidad de alerta. El contenido natural de la cafeína –la cual es un estimulante del sistema nervioso central- produce efectos beneficiosos sobre la capacidad de atención y la memoria. Por eso también disminuye la somnolencia en las primeras horas de la tarde, luego de las comidas.
Por otra parte, ha sido estudiado el café y su efecto en la concentración de los conductores de automóviles dado que la somnolencia está detrás del 15% al 30% de los accidentes de tráfico y sus efectos son tan peligrosos como los del alcohol.
Diversos estudios indican que el consumo de café en conductores reduce la sensación subjetiva de cansancio y somnolencia, disminuye el tiempo de reacción mientras que mejora la atención visual, la concentración en la ruta y la capacidad de tomar decisiones.
Café, alimento funcional por su efecto antioxidante: El café es una de las bebidas con mayor cantidad de antioxidantes, tal es así que se encuentra en el 6° lugar entre los 50 alimentos y bebidas que son fuente de antioxidantes. Pero, ¿qué son los antioxidantes? Son compuestos que protegen al organismo del daño oxidativo que causan moléculas llamadas radicales libres, que producen la degeneración en las células.
De forma natural, nuestro cuerpo tiene un sistema de defensas antioxidantes, sin embargo, es indispensable la ingesta de los mismos. En el caso del café, éste neutraliza el efecto de los radicales libres sobre las células, debido a la presencia de polifenoles, cafeína y otros compuestos derivados del proceso mismo de tostado de los granos. Esto es importante porque los radicales libres se asocian con el desarrollo de enfermedades degenerativas.
Tal es la importancia en el aporte de antioxidantes, que el café es considerado como un alimento funcional básicamente por su efecto antioxidante preventivo de enfermedades y por su efecto prebiótico. El concepto de alimento funcional si bien tiene varias definiciones, todas acuerdan que es aquel que independientemente de su valor nutricional, contiene compuestos químicos que proporcionan beneficios a la salud. El proyecto FUFOSE (Functional Food Science in Europe – Ciencia de los Alimentos Funcionales en Europa) lo definió como aquel alimento que demuestra satisfactoriamente que ejerce un efecto beneficioso sobre una o más funciones selectivas del organismo, además de su efecto nutritivo intrínseco, de modo tal que resulta apropiado para mejorar el estado de salud y bienestar, reducir el riesgo de enfermedad, o ambas cosas.
Las sustancias antioxidantes del café le otorgan la categoría de alimento funcional. Está compuesto por ácidos fenólicos, dentro de los que se destaca el ácido clorogénico, pero también hay otros ácidos como el cinámico, benzoico, ésteres del ácido caféico y el ácido ferúlico y los flavonoides. También las melanoidinas son sustancias que aparecen a partir del tueste de los granos de café y la cafeína tiene la capacidad de inhibir la oxidación de los lípidos (lipoperoxidación) producida por los radicales libres.
Estudios comparativos de contenido de ácidos fenólicos en bebidas, indican que el café es la fuente más rica entre las bebidas habituales (jugo de manzana, jugo de naranja, vino tinto, cerveza, té negro, té verde y jugo concentrado de cerezas). Se estima que los consumidores de café pueden tomar un gramo de ácidos clorogénicos al día y 500 mg por día de cinamatos (especialmente ácido caféico). Esta cantidad es suficientemente elevada como para tener efectos terapéuticos. El consumo recomendado de café es de 3 a 4 tazas por día.
Además el café estimula la secreción gástrica, activa la producción de la bilis y la contracción de la vesícula biliar. Por lo tanto, tomado después de las comidas, facilita la digestión.
En tanto numerosas evidencias científicas demuestran que el deterioro cognitivo se reduce a la mitad en los sujetos que tenían la costumbre de tomar regularmente tres tazas de café al día.
También influyen la concentración y la tonicidad muscular. El café puede ser un óptimo aliado ya que aumenta la capacidad de desempeñar un trabajo muscular, especialmente para rendimientos de larga duración, y favorece una mayor contracción de los músculos esqueléticos. Además, el consumo de café incrementa la sensación de bienestar y la predisposición o ganas a la hora de iniciar la actividad física.
