“En este nuevo aniversario de nuestra querida patria, en este 203 aniversario, quiero confesarles que ni ayer ni hoy ha sido un día fácil para quien les habla. Junto a mi condición de argentina, como el resto de los 40 millones que recuerdan y festejan a su patria, surgen en mí también otras imágenes, otros recuerdos. Porque hace exactamente diez años, mi compañero de vida y de militancia, el presidente menos votado de todos los procesos democráticos y sin proscripciones, iba a encabezar el proceso de transformación y cambio más importante de las últimas décadas”. Con estas palabras, y con un tono encendido que mantendría a lo largo de todo su discurso, la Jefa del Estado empezó a dirigirse a la multitud.
Más adelante, Cristina recordó al fundador de su partido: “…Luego de siglos de desencuentros, de avances y retrocesos, vino una década que cambió la historia del siglo XX. Y no quiero que esto lo vean como un signo partidario; es simplemente una verdad histórica innegable. Un movimiento político, el peronismo, que vino a cambiar definitivamente la historia del país. Un hombre y una mujer que les enseñaron a los argentinos que al lado de cada necesidad había un derecho. Que les dieron educación, vivienda, vacaciones, aguinaldo… Que incorporaron al trabajador y a la mujer a la actividad política de los argentinos; que también –porque es innegable- afectaron intereses. Porque antes de que llegara el peronismo había explotación en el país; porque antes de que llegaran Juan Domingo Perón y Eva Perón, a la gente se le pagaban dos monedas; no había vacaciones, no había aguinaldo, solamente había explotación…”
La Presidenta comparó luego las ofensas recibidas por Perón y Evita con las que sufrieran tanto Néstor como ella misma desde que ocupa la Casa Rosada. Pero admitió que esos son los riesgos que se corren cuando se afectan determinados intereses. Así, Cristina hizo un detallado repaso de los logros de su gestión, tales como la Asignación Universal por Hijo; los millones de puestos de trabajo creados; las jubilaciones otorgadas; las nuevas universidades; los 1.400 nuevos colegios y diversas medidas en defensa de los sectores más vulnerables. Por todo ello, dijo Cristina, “ésta es una década ganada, pero no por un gobierno, sino por el pueblo”.
Ante los reiterados aplausos y vítores de un público mayoritariamente compuesto por integrantes de organizaciones políticas, sociales, sindicales y de derechos humanos, Cristina agregó que las conquistas logradas eran “el mejor homenaje que podemos hacerles a esos hombres y a esas mujeres que liberaron un pueblo hace 203 años, pero cuya tarea quedó inconclusa. Porque todavía estamos peleando, ya no por la libertad, sino por la igualdad, que es el gran signo de esta década y de las que vendrán”.
Tras abogar por la unión de la sociedad civil con las Fuerzas Armadas, Cristina cerró el acto pidió “cuidar los logros”; advirtió a los argentinos que “si no se organizan y participan van a venir por ustedes como vinieron toda la historia”. Y destacó “la solidaridad del pueblo” puesta de manifiesto en las trágicas inundaciones de abril último en La Plata, donde miles de jóvenes trabajaron codo a codo con efectivos militares.
Un cielo iluminado por cientos de fuegos de artificio; miles de papelitos celestes y blancos y una eufórica Cristina bailando de punta a punta del escenario al compás de la música, pusieron fin a una jornada brillante de punta a punta. Tan brillante como las actuaciones de Fito Páez, la orquesta sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y el Chango Spasiuk, tal vez los artistas más destacados a lo largo de todo el espectáculo que le puso música y color al Día de la Patria.

