Los progresos mundiales realizados tanto en la prevención como en el tratamiento de la infección por el VIH recalcan los beneficios de mantener la inversión continua en la lucha contra el VIH/sida a largo plazo.
El informe más reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y ONUSIDA, Reporte sobre la Respuesta Global al VIH/sida, indica que el aumento del acceso a servicios contra la infección por el VIH dio por resultado una reducción del 15% en las infecciones nuevas durante la década anterior, y una disminución del 22% en las muertes relacionadas con el sida en los cinco últimos años.
“El mundo se ha tardado diez años en lograr esta clase de impulso”, señaló Gottfried Hirnschall, director del departamento de VIH/sida de la OMS. “Tenemos ahora la posibilidad muy real de ganarle a la epidemia. Pero esto solo se podrá lograr si este impulso se mantiene y acelera en la siguiente década y más allá.”
Los adelantos científicos en torno a la infección por el VIH y las innovaciones programáticas logrados a lo largo del último año generan esperanzas para seguir progresando. En una época de crisis como la actual será esencial aplicar rápidamente los descubrimientos científicos y las nuevas tecnologías para mejorar la eficacia y la eficiencia de los programas contra la infección por el VIH en los países.
El informe pone de relieve lo que actualmente está dando buenos resultados:
• La mejora del acceso a los servicios de pruebas del VIH permitió que el 60% de las embarazadas en el África oriental y meridional recibieran pruebas y asesoramiento, lo que representa un aumento del 14% por comparación con 2005. • Casi la mitad (48%) de las embarazadas que lo necesitaban recibieron medicamentos eficaces para prevenir la transmisión maternoinfantil del VIH en 2010.
• El tratamiento con antirretrovíricos, que no solo mejora la salud y el bienestar de las personas infectadas sino que también interrumpe la transmisión ulterior del VIH, actualmente está al alcance de 6,65 millones de personas en los países de ingresos bajos y medianos, que representan un 47% de los 14,2 millones de personas que deberían recibirlo.
Cuando las personas están más sanas, tienen una mayor capacidad para salir adelante en lo económico. Se reconoce en el informe que la inversión en los servicios contra la infección por el VIH podría reportar unas ganancias de hasta 34 mil millones de dólares en aumento de la actividad y la productividad, lo que aventajaría a los costos de los programas de tratamiento con antirretrovíricos.
“El año 2011 ha venido a transformar la situación. Gracias a los nuevos conocimientos científicos, un liderazgo político sin precedentes y los progresos constantes en la respuesta frente al sida, los países tienen la oportunidad de aprovechar este impulso y llevar la respuesta a un nivel superior”, manifestó Paul De Lay, director ejecutivo adjunto del Programa de Naciones Unidas sobre VIH/sida (ONUSIDA). “Mediante la investigación juiciosa, los países pueden aumentar la eficiencia, reducir los costos y mejorar los resultados. Sin embargo, los logros obtenidos hasta la fecha se ven amenazados por la mengua de los recursos para la lucha contra el sida.”
El informe también señala lo que falta por hacer.
• En los países de ingresos bajos y medianos, más de la mitad de las personas que necesitan el tratamiento con antirretrovíricos sigue sin tener acceso a él. Muchas de esas personas ni siquiera saben que están infectadas con el VIH.
• A pesar del cúmulo de pruebas que hay con respecto a lo que los países deben hacer en primer lugar para lograr un efecto real sobre la epidemia, algunos no están centrando sus programas en las personas que tienen el mayor riesgo y la mayor necesidad. Hay muchos casos de grupos —como las adolescentes, las personas que se inyectan drogas, los hombres que tienen relaciones homosexuales, las personas transgénero y los migrantes— que siguen sin tener acceso a los servicios de prevención y tratamiento de la infección por el VIH.
En todo el mundo, la gran mayoría de las personas de 15 a 24 años de edad que están infectadas por el VIH (el 64%) son mujeres. La tasa es incluso mayor en el África subsahariana, donde las chicas y las mujeres jóvenes representan hasta el 71% de los jóvenes infectados por el VIH; y ello se debe en esencia a que las estrategias de prevención no llegan a ellas.
Los grupos de población fundamentales son marginados constantemente. En Europa oriental y Asia central, más del 60% de las personas infectadas por el VIH son personas que se inyectan drogas. Pero este último grupo apenas representa un 22% de los que reciben tratamiento con antirretrovíricos.
Aunque la existencia de mejores servicios para prevenir la transmisión maternoinfantil del VIH ha evitado unas 350 mil nuevas infecciones en los niños, hay unos 3,4 millones de niños infectados por el virus… y muchos de ellos no reciben el tratamiento específico. En los países de ingresos bajos y medianos, solo uno de cada cuatro niños que necesitan tratamiento contra la infección por el VIH lo recibieron en 2010, por comparación con uno de cada dos adultos.
“Aunque se ha avanzado en el tratamiento, la atención y el apoyo para los adultos, observamos que el progreso es más lento en el caso de los niños”, declaró Leila Pakkala, directora de la oficina de UNICEF en Ginebra. “La cobertura de las intervenciones contra la infección por el VIH en los niños sigue siendo alarmantemente baja. Tenemos que lograr que, mediante una actuación concertada y estrategias centradas en la equidad, los esfuerzos mundiales beneficien a niños y adultos por igual.”
Fuente: OMS
