Durante la tarde de ayer un grupo de expertos expusieron en el Senado sus posturas sobre la muerte digna, en una audiencia conjunta de las comisiones de Salud, Legislación General, Presupuesto y Hacienda, y Trabajo, convocada como inicio del debate de los proyectos de ley.
De esta manera especialistas en bioética, derecho, neurología, derechos humanos y religión reflexionaron y marcaron la necesidad de debatir el tema.
En este sentido el senador Samuel Cabanchik indicó que ahora los asesores de las comisiones elaborarán un dictamen conjunto para intentar aprobarlo y llegar al recinto tras las elecciones.
Por ejemplo el director del Instituto de Bioética de la UCA, presbítero Rubén Revello, consideró que “el listado de objetores de conciencia que plantean los proyectos es relativo. Cada profesional y cada equipo profesional tiene su autonomía para poder decidir en qué caso se puede aplicar la muerte digna. No debe haber un listado de objetores sino ver cada caso en particular”. A la vez remarcó que es tanto un riesgo “caer en la eutanasia como en el encarnizamiento terapéutico. Por eso la ley trata de evitar ambos extremos”.
Por su parte, Daniel Chaves, profesor de Bioética de la Facultad de Medicina de Morón recordó que es necesario reglamentar la ley 17.132 sobre el ejercicio de la medicina que plantea respetar la voluntad de los pacientes. “Si se hiciera una adecuada reglamentación de esa ley nos evitaríamos tener que aprobar otra”, indicó.
En tanto, Ricardo Rabinovich, profesor titular de la Facultad de Derecho de la UBA, quien también se mostró a favor de legislar para que pueda respetarse el derecho a una muerte digna, consideró “imprescindible modificar el Código Penal argentino para quitarle al médico el miedo a ser perseguido por homicidio agravado”.
Respecto de los familiares presentes la periodista Sofía Caram relató la experiencia de su hermana que fue desconectada del respirador que la mantenía con vida y finalmente murió. “No es amor sostener a una persona en las condiciones en que estuvo mi hermana durante cinco años”, expresó con mucho dolor.

