«El informe del FMI es, una vez más, la expresión del pensamiento ortodoxo y sobre todo, político del organismo. Como es habitual, indican que es necesario un cambio de política para «evitar un ajuste desarreglado».
«Pero van más allá: la decisión de plantear que la Argentina presenta ‘alta incertidumbre’ y sugerir que ello puede llevar a un proceso social de conflictos como en el caso venezolano, no es más que un apriete sancionatorio por la decisión soberana de nuestro país de impulsar políticas económicas independientes del organismo».

