La Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentó los resultados preliminares del relevamiento sobre la accesibilidad del primer nivel de atención en los servicios públicos dependientes del Ministerio de Salud porteño, realizado en 2012.
El objetivo del relevamiento efectuado por personal del Área del Derecho a la Salud del organismo de contralor, durante el segundo semestre del año pasado, fue actualizar la información en relación a los obstáculos y facilidades (pocas) que se presentan en ese proceso, tanto desde la perspectiva de los usuarios como de la de los trabajadores de la salud.
Al respecto, Carlos Niccolini –responsable del área– destacó: “Este diagnóstico es un primer paso en materia de accesibilidad administrativa y da inicio a la discusión de lo que está pasando en el ámbito de la salud pública en la Ciudad de Buenos Aires”.
El trabajo se desarrolló en cuatro hospitales públicos, uno por cada región sanitaria, a través de encuestas y entrevistas.
Fueron seleccionados los establecimientos que evidenciaban en las estadísticas oficiales la mayor cantidad de consultas: el hospital Penna (Parque Patricios), el Santojanni (Mataderos), el Durand (Caballito) y el Pirovano (Coghlan).
El estudio abarcó los servicios de consultorios externos de las especialidades básicas así como también sus respectivas áreas programáticas, de las cuales también fue relevada una muestra de los Centros de Salud y Acción Comunitaria (Cesac) y de los stands de Cobertura Porteña de Salud, ex Plan Médico de Cabecera.
El propósito fue conocer, en particular, las barreras en el acceso a turnos para consulta; a estudios, medicamentos y atenciones en especialidades, y a la instancia referencia-contrarreferencia, que no es otra cosa que el trabajo articulado de los niveles existentes de complejidad progresiva, promoviendo la colaboración concertada de distintos referentes, poniendo el acento en la formación continua de profesionales.
Los resultados obtenidos permitirán identificar los principales problemas en cada nivel, lo que proveerá un marco de referencia a la Defensoría para impulsar acciones que tiendan a garantizar un acceso pleno y acorde al derecho a la salud para la población usuaria del sistema público.
Aunque preliminar, el estudio ya muestra nuevas instantáneas que, sin embargo, son las de siempre, las viejas, aquellas que indican que, más allá del mito que dicta que la salud pública pese a todo –siempre la cultura del pese a todo– es mejor que la gestionada por manos privadas, tiene problemas.
Problemas estructurales, como que la mayoría de las personas que se hacen ver en los Cesac tienen que esperar, por lo común, más de dos horas, o casi el doble cuando se trata de hospitales.
Ni hablar de aquellos que no consiguen turnos directamente por carencia de profesionales de la salud que puedan atenderlos o por falta de equipamiento. No, lo de la gasa no es cuento.
Claudio Bloch, jefe de la oficina de Derecho a la Salud del organismo, recalcó que “uno de los principales inconvenientes detectados se produce en el otorgamiento de turnos y las largas filas que se forman en la puerta de los hospitales y Cesac para obtenerlos. Los vecinos suelen llegar mucho antes de que comiencen a funcionar. En algunos casos, esperan desde las 4 de la madrugada para ser atendidos”, subrayó.
También resaltó que cada unidad sanitaria (hospitales, Cesac y los espacios de Cobertura Porteña) “actúa bien dentro de sí misma”, pero el problema se presenta cuando debe relacionarse con las otras. “Lo que falla es el funcionamiento en red”, diagnosticó.
Pensada también como un espacio para intercambiar opiniones y propuestas que permitan eliminar barreras y mejorar el acceso –en todos los sentidos del término– a los servicios sanitarios de la Ciudad, la presentación del relevamiento se realizó, el 18 de abril, con la asistencia de diversas autoridades del área de Salud porteña y también del personal de los hospitales, Cesac y Cobertura Porteña de Salud.
El área de Derecho a la Salud de la Defensoría gestiona reclamos efectuados, precisamente, sobre la vulneración del derecho a la salud.
Del total de los testimonios relevados, el 65 por ciento corresponde a la falta de medicación, insumos, prótesis, turnos: distintas formas de la violencia institucional de la salud.
A partir de un proceso de planificación estratégica realizado en el área (2011-2012) se decidió abordar el problema de la accesibilidad en el sistema público de salud. Entendiendo por accesibilidad los servicios que se acercan a la población; o la posibilidad-facilidad con que cuenta la población para ingresar-acceder al sistema de salud, usar sus recursos, considerando, de este modo, el proceso de atención en su totalidad: desde los que levantan el tubo para decirte que el médico te atenderá en dos meses, hasta que, pasados esos dos meses, por fin lse lo conoce.
Este concepto, entienden los referentes de la Defensoría del Pueblo porteña, debe ser concebido como un problema de la oferta, siendo necesario, entonces, eliminar las barreras que puedan interponerse en la atención satisfactoria.
Por lo dicho, la accesibilidad debe leerse desde distintas aristas: económicas, sociales, culturales –que pueden incluir fenómenos bastante recurrentes, como la discriminación y el maltrato verbal–, geográficas y sobre todo administrativas.
El 58,8 por ciento de los entrevistados refirió que tenía alguna dificultad en el uso del programa. De estos, el 62,9 hizo mención a la utilización de la línea 147; el 9,6 por ciento a la entrega de medicamentos, y un 6,4 por ciento se refirió a ambos.
En cuanto a los turnos de los Cesac el 67 por ciento de los pacientes tiene que hacer cola antes de la apertura del Cesac y accede a turno de primera vez el 12,5 por ciento.
La atención se produce en una hora o menos, el 31,7 por ciento, entre 1 y 2 horas, el 31,7 por ciento y luego de 2 horas o más horas, el 36,5 por ciento.
En los hospitales, desde la llegada hasta la atención pasan 2 horas el 42,8%, de 2 a 4 horas, 34,5%, de 4 horas, 22,6%,
Para obtener un turno programado, mayor a 30 días, 62,5%, menor a 30 días un 37,5%.
Entre los que obtuvieron turnos para estudios, al 70% se le otorgó dentro del mes, pero al resto, entre 30 y 90 días.
Entre aquellos que no obtuvieron turnos para estudios, la respuesta institucional fue que se debía volver en otro momento por falta de turnos o equipamiento roto.
