Selva Herbón, la mamá de Camila, quien espera una muerte digna para du pequeña, aprovechó el Día de la Madre para comentarle a la Presidenta la situación dolorosa por la que está travesando a partir del estado irreversible de su hija.
Mientras aguarda la sanción de una ley de muerte digna que ya entró en debate en el Congreso le envió una carta a Cristina Kirchner con el objetivo de que se agilicen los largos tiempos legislativos, y para pedir una audiencia con la mandataria.
La misiva sostiene: «Usted sabe de sufrimiento, ha sufrido dos pérdidas inmensas e irreparables, el dolor no tiene medida, nadie puede decir su real dimensión. Hace dos años y cinco meses que este dolor nos acompaña; debo ver a mi hija de a ratos, con su cuerpito lacerado por sondas y cánulas, por quemaduras, por el insistente accionar de la tecnología utilizada en medicina en una demostración clara de obstinación terapéutica que lleva al encarnizamiento del cual es víctima mi bebé. Es entonces que le pido que me ayude en este dolor, que no sólo es mío, sino de una parte de la sociedad que sufre situaciones tan extremas como la de tener un familiar en situación de salud irreversible», escribió Selva.
Asimismo comenta que hasta el Cardenal Jorge Bergoglio la llamó para «expresar su conformidad» y manifestar que acompaña el pedido de limitar el esfuerzo terapéutico, «inútil en este caso».
«Varios comités de bioética avalan mis dichos y confirman el cuadro irreversible que padece mi bebé», subraya, y agrega: «Es nuestro deseo que esta ley sea reglamentada en forma urgente; no queremos pensar en otra Navidad para mi familia viendo cómo se deteriora el estado general de Camila por la existencia de un vacío legal. Postergar esta decisión para el próximo año, significa para nuestra familia, y para tantas otras en situación similar, algo que nos cuesta entender».
También sostiene que «como madre acompaño a mi hija en este doloroso proceso. Muchas personas se están solidarizando con nosotros y es por eso que espero que a la brevedad sea usted quien también nos reciba y comprenda».
Camila permanece postrada desde que nació en una cuna. Su estado vegetativo permanente fue declarado irreversible por tres comités de bioética, pero los médicos no quieren desconectarla por la ausencia de un amparo legal.

