El empleado de la sucursal de la localidad de Tres Arroyos burló todos los sistemas de seguridad: transfirió desde cuentas de clientes, usando claves de internet, cifras cercanas a 3 millones de pesos y, luego, se fugó -según se cree- a tierras cariocas. Las autoridades bancarias y la justicia pidieron a Interpol su detención, pero fue negada argumentando la falta de sentencia.


