La policía identifica al menos a 150 punguistas que recorren las seis líneas de subterráneos cada día, sobre todo en hora pico y en las estaciones con más tráfico. Son hombres y mujeres, todos bien vestidos, son “invitados” por un policía de civil a abandonar el andén por una puerta lateral y salir a la calle. Se sabe que: “Ahora van y se vuelven a meter por otra puerta ”, señala un empleado del subte. A través de los altoparlantes, se alerta a los pasajeros sobre la necesidad de “cuidar sus pertenencias” por la presencia de “punguistas”. Algunos guardas se asoman a un vagón y avisa a los gritos que “están robando”, pero hubo veces en las que el punga se bajó haciéndoles señas de que les iba a cortar el cuello”. Otro guarda admite que él suele ver entre cinco y seis “pungas” por día. “Aprovechan los empujones. Dejan que entren todos y ellos se mandan últimos. Cuando los veo, les corto la puerta para que no entren”. Por el entramado del subte viajan a diario millón y medio de pasajeros y nada parece amedrentarlos, la escena se repite día a día En la División Subterráneos de la Policía Federal, que funciona en la estación Boedo de la línea E, se recibe por día un promedio de cinco denuncias de robos. La cantidad es baja, pero tiene una explicación: esa estación es la única donde puede radicarse la denuncia ante un delito ocurrido en el subte, aún cuando haya sido en el otro extremo de la red. No es posible hacerla siquiera en una comisaría común, por lo que son pocas las víctimas que se presentan. Según información policial, entre seis y siete “pungas” son demorados diariamente. Muy pocos quedan acusados de hurto –un delito menor y excarcelable – y otros son liberados por no haber pruebas que los vincule a un hecho, como sería tomarlos in fraganti o ser identificados por una víctima. Frente a esta situación, un abogado abrió una página en Facebook para advertir sobre este flagelo Según datos del Observatorio de Criminalidad de la Procuración General de la Nación, a cargo de Adrián Marchisio, el 90 % de las 2011 denuncias recibidas por la Policía de subtes en 2010 fueron por robos y hurtos. Esto equivale a 1877 casos, a razón de 5 denuncias diarias (incluyendo los fines de semana). En cuanto a lo que va de este año, desde el 1° de enero hasta el 23 de mayo ya se denunciaron 682 robos: en un 52% de estos casos actuaron “pungas”. Y, al contrario de lo que suele pensarse, según el Observatorio las víctimas más comunes fueron hombres (70%). El mapa del delito también revela que el año pasado las líneas más afectadas fueron la D, la B y la C. En lo que va de 2011 la tendencia es similar, aunque hubo un aumento importante de hechos en la línea D. Los tramos más complicados van desde la estación Florida hasta Carlos Gardel (línea B); desde Catedral hasta Plaza Italia (línea D); toda la línea C; y desde Miserere hasta Lima (en la A); en la E y la H casi no se registran casos. Y el punto más peligroso, por excelencia, es la estación Diagonal Norte. Una fuente policial describe “Los ‘pungas’ tienen la habilidad de pasar desapercibidos”. Y si bien son identificables, la mirada necesita estar bien entrenada. Se mueven en grupos, nunca solos. Uno distrae a la víctima empujándolo o preguntándole algo o si el pasajero es hombre, la mujer, muestra un escote provocativo, mientras el otro mete la mano en la cartera, bolso o bolsillo de un pasajero como si fuera una pinza. Enseguida, el que roba le pasa la mercancía a su cómplice para quedar limpio. En caso de alguien note lo que ocurre, no hay pruebas del golpe. “Cambian de vagón en vagón, de estación en estación, de línea en línea, no son los mismos los que trabajan a la mañana que los que están a la tarde La seguridad parece ser insuficiente. En teoría, hay un policía por estación, pero destacado en las boleterías; en cada línea hay además dos agentes de uniforme recorriendo el trazado y uno de civil. Desde Metrovías afirman que “la potestad de la seguridad en el subte la tiene el Estado”. Y que igual están impulsando distintas medidas para combatir los robos. “Propusimos la creación de una Policía especial para subtes, tenemos colocadas unas 400 cámaras y se abrieron Centros de Atención de Seguridad (CAS)”, dicen. Por otro lado, hay gente que sostiene que los CAS están prácticamente abandonados y no funcionan. Un usuario, que viaja frecuentemente en la línea D comentó que, “todos los días a partir de las 8 circulan impunemente entre las estaciones Palermo y Tribunales una banda de ladrones que actúan bajo la modalidad de ‘punguistas’ o ‘arrebatadores’” y hasta hace una descripción física de los pungas.” Todos llevan en bandolera un pequeño bolso y una campera, con eso se tapan las manos cuando las están introduciendo en algún bolsillo o cartera ajena”. “Los denuncié varias veces a policías de guardia en las estaciones y me comentan que los conocen, como la banda de ‘Los Gordos’, pero que no pueden hacer nada ya que los tienen que agarrar in fraganti o en base a una denuncia en el momento del robo. Mientras tanto estos sujetos siguen haciendo lo suyo”. La policía anota los nombres en una lista de aquellos a los que se les pide documento y que tienen antecedentes por robo, pero esto no es suficiente. Un pasajero, de profesión abogado, luego de intentar radicar una denuncia para señalar a todos los “pungas” que había podido identificar durante sus viajes bajo tierra, como no lo dejaron hacer una presentación anónima, decidió abrir páginas en Facebook :“Eliminemos a los pungas del subte” o “Pungas en el subte” “Me tienen cansado, los veo todos los días. Y la Policía no hace nada, la empresa no hace nada y los mismos pasajeros, por miedo, no hacen nada”, sostiene el abogado y especialista en artes marciales. “Cada vez que me cruzo con uno, o le saco una foto para subirla a la página o directamente le pego”. Gustavo dice que tiene a varias bandas identificadas. Y las enumera: “Está la de Los Gordos, hay otro grupo de nueve tipos en la línea A y hay una mujer rubia de unos 50 años que está siempre con tres más; hay un viejo que usa dos bastones, pide monedas y roba”. Su lista, dice, suma 400 “pungas”. “Son todos profesionales , viven de esto. Bajan al subte a robar y a veces se van a la peatonal Florida. Los encuentro todos los días. Ayer, sin ir más lejos, en el mismo vagón al que yo subí, había 15. Y todos en un mismo vagón”, señala. Dice tener los movimientos de los “pungas” bien estudiados. “Alcanza con viajar en subte 20 minutos por día. Ellos se dividen las zonas y además cada línea tiene su característica. En general le roban a mujeres, gente mayor o turistas. El otro día emboqué a uno que estaba metiéndole mano a un discapacitado”, apunta. Y cuenta que cuando abrió la página en Facebook recibió 500 pedidos de gente que quería sumarse. El portal muestra imágenes de los rateros y oportunistas que sorprenden a los pasajeros. Pero este pasajero no está sólo, y para hacer justicia por mano propia virtual, un grupo de personas creó un sitio donde denuncian a quienes se dedican a robar en los transportes públicos. “Pungas en el subte de Buenos Aires” es una página que también tiene cuenta en Twitter y en Facebook y cuyo objetivo es desenmascarar a los ladrones, su modus operandi y las zonas por donde se desplazan. Para ello, los creadores suben fotos de los presuntos punguistas, conocidos por la mayoría de los usuarios de cada línea y supuestamente identificados por la empresa Metrovías y por la policía. También reciben fotografías de otras personas que quieran aportar los pasajeros. Como estas personas operan en todas las estaciones sin ser sancionados, entonces la página busca prevenir y alertar a los usuarios El sitio cuenta con un exhaustivo trabajo de inteligencia, ya que no sólo muestra la imagen de los ladrones capturados in fraganti en los vagones, sino que también difunde los perfiles que cada sospechoso tiene en Facebook. Asimismo, precisa qué tipos de objetos prefieren sustraer, sus horarios de “trabajo”, cómo identificar a un “punga” y qué debe hacer una persona si fue víctima de un robo. Hasta la fecha, la página tiene registrados unos 50 “pungas” entre hombres y mujeres. La pregunta sería: ¿Hasta cuándo los pasajeros del subterráneo de la ciudad de Buenos Aires deberán soportar semejante situación de desprotección?
Pungas en el subte, un flagelo imparable
Se sabe que una banda de 150 “pungas” actúa a diario en los subtes. Frente a esto, la Policía dice tenerlos identificados, pero no logra detenerlos. Se mueven de a cinco o seis en horarios pico y en las estaciones más transitadas. De acuerdo con las denuncias, comenten al menos cinco robos por día. Diariamente.


