Ciudad

Mal estado de las calles

El presupuesto porteño para bacheo y pavimento se achica de año en año

Con las lluvias y el paso de tránsito pesado, los pozos y baches en la Ciudad son moneda corriente. Por mes se generan 1.500 baches por el deterioro del pavimento. Pese a la inflación, el presupuesto en pavimentación viene cayendo: en 2012 es un 16% menos que en 2011.

Hay numerosos ejemplos en cada barrio porteño: la bocacalle de Triunvirato y Monroe, en Villa Urquiza, es un peligro para cualquier tren delantero. Hay un bache tan ancho que es imposible esquivarlo. 

También resulta difícil  sortear los dos baches, uno a continuación del otro, de Ugarte y Córdoba, en el barrio de Palermo, o la rotura de la calle en Arcos y Juramento, en Belgrano. En los últimos dos años, el presupuesto para repavimentación y bacheo se fue achicando.

A pesar de la inflación, para 2012 la inversión prevista es de $ 200 millones, casi un 16% menos que el año pasado.

Según cifras del Ministerio de Espacio Público porteño, en la Ciudad se generan 1.500 baches por mes por el deterioro del pavimento causado por el tránsito, el tiempo o problemas estructurales. 

A esto hay que sumarle otras mil aperturas que realizan las empresas de servicios públicos. En las 26.000 cuadras de la Ciudad, el Ejecutivo repara un promedio de 1.200 baches por mes. Y en lo que va del año, hizo 213.935 metros cuadrados de bacheo. 

Este agosto, que fue el más lluvioso en 25 años, contribuyó a empeorar el estado de las calles, porque el agua desgrana el pavimento. Además, con el tiempo, la que queda estancada se filtra por el asfalto y lo debilita hasta que se abre. El mismo efecto es causado por las pérdidas subterráneas de cañerías.

A esta situación hay que  sumarle que durante el invierno sólo se hacen reparaciones de urgencia, porque no es una buena época para pavimentar por las bajas temperaturas. Recién a partir de este mes, según el Gobierno porteño, comenzarán un plan intensivo de bacheo.

El ministro de Espacio Público de la Ciudad, Diego Santilli, reconoce que en estos días la situación se complicó, porque no se pudo asfaltar por las grandes lluvias. Y a su vez esas lluvias destruyeron mucho el asfalto” 

“En el primer semestre del año se realizaron algunas tareas de bacheo y ahora, en el segundo, además vamos a pavimentar a nuevo 600 cuadras 

Hace tres años, cuando el ministro de Espacio Público era Juan Pablo Piccardo, la gestión macrista hizo una promesa arriesgada: “que para 2011 se llegaría a la meta del Bache Cero” . 

En diciembre de 2010, que fue un año récord en inversión en pavimentos, Santilli admitió que lograrlo era imposible. Y explicó que a lo máximo a lo que se podía aspirar era a reparar los baches dentro del mes siguiente a su aparición.

El problema es que el presupuesto para arreglar baches y pavimentar calles se viene reduciendo año tras año, a pesar de que existe una inflación creciente. 

En 2010 alcanzó los casi $ 270 millones y el año pasado, más de $ 237 millones, contra los $ 200 millones de este año. 

Quizás esto explique el mal estado de calles y avenidas importantes. Como La Pampa, que atraviesa Villa Urquiza y Belgrano, Cabildo o Las Heras, dos avenidas clave. El desgaste de las calles también se nota en las demarcaciones horizontales o de las sendas peatonales, que se van borrando. 

En Piedras y San Juan o en Paseo Colón y Belgrano, las rayas apenas si se distinguen. Y en la avenida Alem, donde estaban los obradores para la extensión de la línea E de subte,  el asfalto quedó convertido en una superficie irregular y repleta de pozos. 

También  el que está frente al edificio Alas o los que obligan a disminuir la marcha en Alem y Córdoba, donde se suma un profundo desnivel central.

En el Gobierno porteño apuntan contra las empresas de servicios. “El 70% de las aperturas que hacen son declaradas como emergencia y nosotros no nos enteramos o nos enteramos tarde. Lo hacen así para evitar pagar por la apertura”, señala Santilli.

Cuando una empresa abre una calle está obligada a cerrarla en forma provisoria, dejando una capa de asfalto de servidumbre con los contornos marcados o un chapón. 

Luego, el Gobierno porteño realiza el cierre definitivo, cobrándole a la empresa $ 1.103,71 por metro cuadrado. A su vez, la Ciudad tiene contratadas cinco empresas para hacer estos cierres y, también, para realizar las obras de bacheo. 

Cada una de estas empresas fabrica sus mezclas asfálticas en plantas propias.

Sin embargo, es común ver cierres mal hechos o sin hacer al descubierto.  Por ejemplo, en Acoyte y Díaz Vélez hay un rectángulo perfectamente recortado en la calzada, que está sin rellenar y sin señalizar. 

En otros casos, resguardan el pozo con un corralito de madera que indica la presencia del peligro, como es el caso de  Tacuarí y Brasil, donde las vallas de madera están en el medio de la bocacalle y apenas queda lugar para pasar.