La necesidad de soterrar el Sarmiento surgió en la década de 1920. Fue cuando se construyeron los viaductos de Palermo y de Constitución-Barracas, para evitar que al menos en esos tramos el ferrocarril se convirtiera en una barrera urbana. También por esa época se construyó la trinchera por la que corre el Sarmiento desde Bulnes hastala calle Hidalgo, en Caballito. El proyecto de continuar con esa trinchera quedó trunco con la crisis del 30.Recién en 1962, el Decreto 9064 dela entonces Municipalidaddela Ciudadde Buenos Aires reformuló ese proyecto y declaró de utilidad pública todos los terrenos ubicados a cuarenta metros de las vías, incluídas las viviendas ubicadas allí.La propuesta fue retomada en 2001 por el gobierno de Fernando dela Rúay, en forma paralela, el entonces jefe de Gobierno,Aníbal Ibarra, proyectó un parque lineal desde Caballito a Liniers. Pero la crisis hizo morir el proyecto antes de nacer. “En 2003 relanzamos la propuesta para edificar el corredor verde en los primeros setecientos metros, construyendo una losa sobre la trinchera, pero el proyecto fue frenado después durante la gestión de Jorge Telerman”, recordó Ibarra, ante una consulta de la prensa. “Esa propuesta y la del soterramiento tenían un amplio apoyo de los vecinos”, agregó.En ese momento, organizaciones vecinales de Almagro y Balvanera lanzaron el Proyecto del Parque de la Estación, destinado a recuperar como espacios verdes y recreativos los terrenos aledaños a las vías entre las calles Jean Jaurès y Sánchez de Bustamante. La propuesta empalmaba con el Corredor Verde e integraba las áreas norte y sur de dos barrios extremadamente necesitados de esas soluciones. Sin embargo, la idea no fue recogida todavía por las autoridades.La propuesta actual de soterramientoDespués de varios anuncios, el gobierno nacional inició en Setiembre las obras para hacer subterráneo el Sarmiento: contrató a las empresas Iecsa –del grupo Macri– y Ghella, que armaron el obrador y trajeron una tuneladora para iniciarla excavación. Laobra proyectada consiste en poner bajo tierra todo el ramal que hoy circula por superficie, desde Caballito hacia el oeste. De acuerdo con lo planeado, avanzará a una velocidad de20 metrospor día, desde Haedo hasta Caballito, un tramo de16,67 kilómetrosque estará terminado en cuarenta y cuatro meses, según prometió el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi. Incluye la construcción de ocho estaciones subterráneas: Caballito, Flores, Floresta, Villa Luro, Liniers, Ciudadela, Ramos Mejía y Haedo, y talleres de mantenimiento en Francisco Álvarez, Luján y Lobos.El túnel tendrá un diámetro de doce metros, para permitir la circulación de dos trenes de doble piso. La tecnología utilizada no afectará la frecuencia de los trenes que circulan porla superficie. Tampocohabrá interferencias con las redes de agua corriente, cloacas, gas y desagües pluviales, que están, en promedio, a ocho metros bajo tierra.La tuneladoraes un equiposimilar al que se utilizó para construir el canal aliviador del arroyo Maldonado. De hecho, son las mismas empresas las que lideran el consorcio constructor: Iecsa, dela familia Calcaterra–los primos de Mauricio Macri– yla italiana Ghella.La muerte viaja en trenLa necesidad de la obra proyectada no admite discusión. A lo largo de las vías de ese ramal, ocurre una importante cantidad de muertes por hechos violentos, fundamentalmente por accidentes ferroviarios, que se registran en la ciudad de Buenos Aires, de acuerdo con una investigación realizada por un grupo de docentes investigadores del Instituto de Salud Colectiva dela Universidad Nacionalde Lanús y publicada porla Organización Panamericanade la Salud.El 33 por ciento de los accidentes ferroviarios que suceden en el ámbito porteño se producen en ese ramal. “Más allá de la presunta irresponsabilidad del chofer del colectivo (que atravesó la barrera baja en el paso a nivel dela calle Artigasen Setiembre), lo que hay que mirar es que hay un problema de diseño urbanístico que produce efectos epidemiológicos. Uno de los hallazgos que más nos impactó fue detectar que el trazado del ex Sarmiento va dejando una serie de muertes a lo largo de las vías que no se da en otros lugares dela ciudad. Amedida que entra en la ciudad de Buenos Aires, se va viendo la red ferroviaria como un hilo que va concentrando las muertes”, explicó a Página/12 el epidemiólogo Hugo Spinelli, director del Instituto de Salud Colectiva y uno de los autores del estudio.No se olviden del Parque.
Fuente: Gentileza Síntesis Porteña



