Entre 2009 y 2011 sólo se ejecutó el 23,47% de lo destinado a equipamiento hospitalario. Pero la gestión macrista no es solo criticada por subejecutar el presupuesto, sino también por la informalidad laboral y la falta de equipamiento.
A fines de noviembre del año pasado, la legislatura porteña le aprobó al gobierno del PRO un gasto de 32.500 millones de pesos para 2012.
A principios del mes de julio del corriente año, Mauricio Macri hizo que sus legisladores y algunos aliados le ampliaran en 3.348 millones de pesos la autorización obtenida seis meses antes.
Con 35.848 millones de pesos, la Ciudad de Buenos Aires tiene el tercer Presupuesto de la Argentina.
Una de las excusas del gobierno del PRO para obtener la ampliación, fue que 1.646 millones de pesos se destinarían a gastos de personal, incluyendo aportes a la Carrera de Médico Hospitalaria y a reajuste en gastos en insumos hospitalarios.
En el aumento de gasto obtenido en julio, la recolección de basura fue el rubro estrella, mientras que lo destinado a salud, inocuo.
Antes de la ampliación presupuestaria, la partida destinada en el 2012 al Ministerio de Salud representaba el 20,48% del presupuesto anual.
Es el mínimo desde el año 2000. El promedio para los 13 años anteriores fue del 24 por ciento. El máximo se alcanzó en 2002 con 28,79 por ciento.
El presupuesto es el programa de un gobierno. Su ejecución es el compromiso de los gobernantes con ese programa.
Las auditorias realizadas en 12 establecimientos hospitalarios por el Organismo de control de la Ciudad Autónoma, muestran que el presupuesto destinado a infraestructura hospitalaria en el período 2009-2011, tuvo una ejecución del 84,54% sobre el crédito vigente.
En cuanto al equipamiento hospitalario, las inspecciones comprobaron que en ese rubro se ejecutó el 23,47% durante el período 2009/2011.
Según fuentes de la Auditoria General de la Ciudad, la falta de quirófanos, salas y consultorios “dificultan la asignación de turnos en un tiempo prudencial y extienden los turnos en cirugías programadas hasta casos que exceden el año de espera”.
La AGC sostiene además que “en todos los efectores se identifican falencias estructurales y de infraestructura graves”. El abandono se registra en la falta de salidas de emergencia y en “problemas de quirófano y deficiencias de mantenimiento en general”.
Las fallas encontradas “implican falta de seguridad e higiene tanto para los trabajadores del sistema de salud como para los pacientes”, dice el informe del Organismo.
Expertos en gestión de salud recuerdan que el reelecto Jefe de Gobierno proclamaba en el 2008 que eran necesarios 150 millones de pesos para equipar a los hospitales. Para el trienio 2009/2011, los fondos disponibles ascendieron a 300 millones, de los cuales ejecutó solamente 70.
La Auditoria comprobó que en los establecimientos hospitalarios inspeccionados, “son manifiestos los problemas que se registran en cuanto a mantenimiento, obsolescencia e insuficiencia del equipamiento”.
Por otra parte, la gestión de los recursos humanos dedicados a la prestación del servicio de salud pública también falla
Existe un alto grado de informalidad en las estructuras organizativas: “En todos los efectores hay problemas con los nombramientos y las estructuras”, afirman los auditores.
La designación de responsables en el sistema hospitalario “sin el correspondiente nombramiento”, genera problemas. “Hay retrasos en la realización de los concursos”, sostiene la Auditoria, por lo que la efectivización se traduce en que “aquellos que son designados desistan del puesto”.
La política de personal en el área de la salud del Pro es funcional a organizaciones destinadas a gerenciar servicios de terceros antes que a hacerse cargo de la salud pública. “Es notoria la falta de personal de enfermería y anestesiología en la gran mayoría de los efectores”, sostiene la Auditoria.
El déficit de personal especializado, “provoca que se produzcan retrasos en la asignación de turnos para cirugías programadas”, advierten los informes.
Entre el funcionamiento eficiente de los hospitales públicos y la subcontratación a privados del servicio de salud, el gobierno de Macri ha optado por una política de personal que va en dirección a la segunda alternativa.
Para el período 2008-2012 el gobierno del PRO aumentó 100% el número de empleados asignados a autoridades superiores, planta de gabinete y carrera gerencial.
En cambio, la planta permanente, así como la carrera profesional hospitalaria y el personal docente, crecieron solamente un 10 %, dicen los auditores.

