Un proyecto de ley elaborado en forma conjunta por el Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial (CONADUV) y el Diputado Provincial Oscar Negrelli (CC-ARI) fue presentado en la legislatura bonaerense con el fin de eliminar las barreras de peaje en los corredores viales concesionados en la provincia de Buenos Aires para garantizar el “libre tránsito”.
Según expresa el documento elevado por el legislador miembro de la Comisión de Obras y Servicios Públicos, se busca “garantizar el ejercicio constitucional de libre tránsito que es impedido a los usuarios viales, especialmente en el Corredor Vial Integrado del Atlántico – Autovía del Mar S.A. (Autovía 2 y Ruta Interbalnearia 11), a través de barreras instaladas en las respectivas estaciones de peaje”.
Para el agrupamiento de usuarios viales, el sistema de cobro directo en rutas abiertas nacionales y provinciales “fue implementado sobre rutas existentes pagadas con nuestros impuestos y sin caminos alternativos libres de pago” por lo que consideran que no solo es “inconstitucional” sino también un “falso peaje o impuesto al tránsito”.
El proyecto basa su propuesta en el artículo 14° de la Constitución Nacional que proclama el derecho constitucional de libre tránsito sin excepción para calles, rutas, autopistas y cualquier clase de vía de comunicación en todo el territorio de la Nación.
En caso de promulgarse esta Ley, no podrá impedirse el tránsito por rutas, autopistas, calles y vías de cualquier índole por el único motivo de falta de pago del peaje en tanto que no podrán colocar vallas, púas retráctiles, barreras y/o todo tipo de obstáculos que impidan y/o demoren el tránsito por las vías en concesión.
Ricardo Lasca, del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (CADIA) y Coordinador del Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial (CONADUV), explicó en un comunicado: “el peaje solo será procedente cuando existiendo otro camino – un camino paralelo – entre los mismos puntos del territorio, el particular prefiera trasladarse o, en su caso, transportar su mercadería por una vía sujeta a peaje, que en principio supone caminos de mejor calidad y mayor rapidez y seguridad de traslado”.
Asimismo, aclaró que “el camino debe ser no solo alternativo, sino también paralelo, pues de lo contrario resultaría muy fácil burlar este requisito, sugiriéndose el desvío del tránsito por vías que para unir los mismos puntos del territorio signifiquen duplicar o triplicar la cantidad de kilómetros recorridos, lo que evidentemente resultaría absolutamente irrazonable”.
