El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, firmó ayer con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, la adhesión de 36 distritos bonaerenses al Programa Nacional de Entrega de Armas de Fuego, que desarrolla el Gobierno en todo el país.
El ministro consideró que la segunda fase del plan -lanzada hace menos de dos meses- avanza con éxito gracias a la fuerte participación de la sociedad civil, los organismos no gubernamentales, las provincias y los municipios, y subrayó que “Buenos Aires es la provincia que más ha contribuido al plan”.
Además destacó que “en esta nueva instancia el Estado ya logró recuperar casi seis mil” piezas, que se suman a las más de 130 mil que fueron sacadas de circulación en la primera etapa.
Por otra parte, el martes pasado se concretó la adhesión de los municipios de Lanús y San Fernando, que mediante un convenio ratificaron su voluntad de contribuir al Programa de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego.
En menos de dos meses, la segunda fase del Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego logró sacar de circulación casi seis mil armas en todo el país, mientras que con la primera edición la iniciativa permitió destruir 107 mil armas y casi 775 mil municiones.
“Tener un arma en la casa es siempre un problema, nunca una solución” consideró Alak y enfatizó que “si logramos sacarlas de los hogares estamos evitando muertes absurdas”.
Finalmente remarcó que “la mejor arma que tienen los ciudadanos para defenderse en caso de robos o asaltos es el 911”, que permite dar intervención a las fuerzas de seguridad “que están capacitadas para el manejo de situaciones de crisis”.
El Programa
La iniciativa consiste en la entrega voluntaria y anónima de armas de fuego y municiones a cambio de un incentivo económico, que va de 200 a 600 pesos, en puestos fijos o móviles del Registro Nacional de Armas en los que se las inutiliza como paso previo a su destrucción definitiva.
En la primera etapa se recibieron en todo el país 107.761 armas y 774.679 municiones que ya fueron inutilizadas; y el resultado económico de esa destrucción fue donado a la Fundación Garrahan.
Mediante a la Ley Nº 26.644, el programa fue prorrogado por dos años, y en esta segunda etapa ya se recibieron seis mil armas de fuego y 31.165 municiones en todo el país.
El Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego cuenta con la adhesión de la Asociación Civil Alfredo Marcenac, una ONG que apoyó y difundió el programa desde su nacimiento, y también con el apoyo de diferentes cultos religiosos que promueven el desarme (entre otras organizaciones, Religiones por la Paz y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina).
